Variedades de uva

Tempranillo

La uva Tempranillo es la variedad más característica de los Vinos de Rioja, les aporta finura y potencia aromática. Es una variedad muy versátil que, en función de las condiciones de cultivo y sistema de elaboración, permite obtener desde vinos más sencillos, con taninos suaves y acidez delicada, a vinos potentes y estructurados, que envejecen extraordinariamente bien.

El nombre Tempranillo hace referencia a la capacidad de la uva de madurar antes que muchas otras cultivadas en el sur de Europa.

Investigaciones recientes sobre el Tempranillo sugieren que está emparentado con el Turruntés. La investigación y la evidencia destacan un origen local de la uva.

Sus aromas típicos son ciruela, fresa madura y regaliz.

Sus bayas son de tamaño mediano y de piel gruesa. Es una cepa que tiene un rendimiento alto, lo que hace esta variedad muy atractiva para los viticultores. Sin embargo, los productores que buscan más calidad que cantidad tienden a limitar su rendimiento para producir vinos concentrados y estructurados. Los Tempranillos más finos se encuentran en zonas de clima cálido con influencia fría (vientos fríos o altura).

Garnacha

La Garnacha es la variedad de origen español que mayor superficie ocupa en el mundo.

Tras la crisis de la filoxera en la primera década del siglo XX, una parte importante del viñedo de Rioja se replantó con esta variedad. Sin embargo, la Garnacha ha cedido protagonismo a la más versátil Tempranillo en las últimas décadas, por lo que esta variedad ha pasado de ser mayoritaria hace cuarenta años a representar hoy en día el 8% de la superficie plantada en Rioja. El origen de la variedad Garnacha podría encontrarse en la parte media del valle del Ebro, entre Aragón y Navarra.

Es una variedad de rendimiento alto y necesita un clima cálido para madurar. Tiene una maduración tardía, por lo tanto puede estar afectada por las lluvias tempranas de otoño. Su crecimiento vertical lo hace muy adecuado para una conducción en vaso, con poda corta para limitar su vigor, y da muy buenos resultados en suelos secos y pocos fértiles. Tiene una buena resistencia a la sequía.

Los vinos elaborados con Garnacha suelen tener un color rubí pálido, fruta roja madura (fresa, ciruela, cereza roja), notas especiadas, alcohol alto, taninos bajos/medios y acidez baja. Las uvas son de talla mediana con piel gruesa y abundante zumo.

Graciano

Componente clásico de las mezclas de Rioja, en las que aporta interesantes aromas y estructura. Actualmente representa el 2% del viñedo riojano, aunque las plantaciones están en aumento.

Los vinos de esta variedad presentan un color intenso, niveles altos de tanino y una marcada acidez, todo ello les proporciona una gran capacidad de envejecimiento.

Se caracterizan por aromas frutales a cerezas y frutos rojos, pimienta e incluso un toque de menta.

Es una uva de poco rendimiento, brotación y maduración tardía, que prospera en climas áridos y cálidos y es resistente a la sequía. Presenta gran resistencia frente a enfermedades.

Tradicionalmente, la variedad Graciano ha sido un acompañante de los grandes vinos clásicos riojanos, a los que dotaba de un mayor potencial de envejecimiento, gracias a su intensidad, tanino y acidez. Sin embargo, en los últimos años, estamos siendo testigos de la aparición de interesantes vinos monovarietales de Graciano, que nos permiten disfrutar de esta variedad como protagonista. Cuando se dan las condiciones para una maduración adecuada, el Graciano da lugar a vinos muy frescos, intensos y con una graduación alcohólica moderada.

Viura

La Viura, principal variedad blanca de la D.O.Ca. Rioja prácticamente monopolizaba el cultivo hasta hace cinco años, ocupa 4.300 hectáreas (el 70% del total de blancas que representan 6,5% del viñedo Riojano).

El análisis de ADN sugiere que la Viura está relacionada con la variedad Xarel•lo, lo que explicaría el hecho de que se le atribuya origen catalán. Entre las sinonimias están Macabeo o Macabeu en Francia y en Cataluña.

Es una cepa relativamente neutra y muy versátil que se da bien en lugares con clima cálido y seco. Cuando se cultiva con rendimientos altos y fermentado en acero inoxidable produce vinos blancos con aromas sutiles de manzana verde, almendra y flor blanca para un consumo temprano. Sin embargo, con rendimientos bajos y elaborados en barricas de roble, puede producir vinos complejos y concentrados, con un largo potencial de guardia, con notas a miel y frutos secos. Es de brotación y maduración más tardía que otras variedades blancas, vendimiándose por lo general al mismo tiempo que el Tempranillo Tinto.

Tempranillo blanco

La variedad Tempranillo Blanco no existe en ningún otro lugar del mundo, es una variedad muy riojana.

El Tempranillo Blanco es la historia de un hallazgo casual relativamente reciente: En el año 1988 un viticultor de Murillo del Río Leza (La Rioja), encontró un único racimo de uva de color amarillo verdoso en medio de todas las viñas de Tempranillo. El CIDA (Centro de Investigación y Desarrollo Agrario de La Rioja) tomó esquejes para evaluar lo que sin duda era una nueva mutación y plantó un viñedo experimental. Los resultados de este trabajo determinaron que los vinos obtenidos de esta nueva variedad podían resultar de interés para la Denominación, por lo que se incluyó entre las autorizadas a partir de 2007.

Los vinos de Tempranillo Blanco tienen un aroma intenso y un carácter varietal muy marcado, afrutado a plátano, cítricos y frutas tropicales, y también floral. Su paladar es equilibrado, fresco, con estructura y persistencia media-larga.

En cuanto a su cultivo, es una variedad poco resistente al estrés hídrico y a las temperaturas elevadas. Es sensible al viento, lo que aconseja su conducción en espaldera.